
Que yo recuerde, siempre he sido una chica grandecita, hermosona como me dijeron hace poco... (me lo tomé a bien viniendo de un abuelillo), pero la verdad es que si me pongo a pensar en cuándo fue la última vez que me sentí a gusto con mi cuerpo... Conseguí adelgazar bastante hará 4 ó 5 años, pero fue algo temporal y ahora mismo me encuentro batiendo mi propio record guinness.
88.5Kg. Para la estatura de 1.65m que la naturaleza me dio he de admitir que ya no soy "grandecita", me sobran bastantes kilos y eso es una realidad, realidad que estoy dispuesta a cambiar con esfuerzo porque no quiero seguir aumentando esa cifra.
A veces me veo "soñando" que soy delgada, que me compro una minifalda y mis jamones ya no están ahí, pero ohhh... que poco duran los sueños!
Lo peor está en mi cabeza. Temo haberme acostumbrado a este estado físico, llamémosle "gordura física-mental". Temo que mis paranoias, complejos y fracasos me hagan autosabotearme y pensar que, en el fondo, no lo conseguiré. También temo volverme una engreída si consigo mi objetivo.
Pero si lo medito un poco me doy cuenta que todo eso sólo son pequeñas excusas para seguir en este letargo y no hacer nada al respecto.
Como tantos otros, he paseado de médico en médico, endocrinos, dietistas y no sé cuántos especialistas, con mejor o peor resultado, pero a la larga... Nadie me ha enseñado a comer bien, lo cual considero esencial en esta batalla que quiero ganar, porque por muchas dietas que haga, si esas pautas no las interiorizo después volveré a la vida de siempre, vida con kilos de más, y así lo único que pierdo es el tiempo (y dinero, que no es poco).
Llevo meses analizando el por qué de mi gordura, cuándo empezó todo, qué factores me hacen comer mal, sentimientos... Todo ello daría para escribir una buena novela (¿de terror?), pero al menos me he ido dando cuenta de ciertas costumbres que tengo que modificar si de verdad quiero mejorar mi aspecto.
Hagamos una lista:
- No siempre desayuno = picoteo hasta la hora de la comida = no como demasiado = picoteo hasta la cena = ceno demasiado
- Me pierden los dulces, de 10 oportunidades que tengo para tomar un dulce, 12 digo que sí
- Si me aburro, como algo; si estoy triste, me da por comer; si estoy nerviosa, aún más...
- Apenas me muevo. Llevo 2 meses sin ir al gimnasio. Mi rutina se basa en salir de casa al coche, del coche al trabajo (sentada), y del trabajo a casa en coche. No me extrañaría que tuviese telarañas en las articulaciones.
Sólo con estas cuatro ya se entiende el por qué de mi historial, no?
Pero al final siempre es lo mismo, lamentaciones, quejas, sueños, berrinches... ¿y cuándo se actua? pues ahora, ya me he cansado de no gustarme, de verme horrible en las fotos, de buscar ropa que me quepa antes de que me guste, de cansarme si ando una hora... de tantas cosas que... ¡YA BASTA!
¡Que a gusto me he quedado!
No tengo un peso ideal, ni una fecha fijada, pero quiero sentirme bien. Parece sencillo pero sé que habrá altibajos, días de nubarrones que me darán ganas de mandarlo todo a tomar por saco, pero no quiero tirar la toalla, esta vez no.
Llevo posponiendo esto todo el verano, 2 meses en los que he querido olvidarme de muchas cosas porque está siendo un año repleto de acontecimientos y necesitaba un tiempo "a mi aire". Ahora que ya he recargado las pilas estoy dispuesta a organizarme y empezar con buen pie.
Dicho todo esto, me despido. Quisiera considerar esto un diario-confesionario, así que intentaré escribir todos los días que pueda para no olvidarme del rumbo a seguir ;)